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viernes, 5 de mayo de 2017

Dedicado a las MANOS de Pedroñeras. A tantas y tantas manos (1)


por Fabián Castillo Molina





Nota preliminar:

Cuando me he puesto a la tarea de preparar un texto dedicado a las manos, sabía lo mucho que decir que dan las manos, pero confiaba en conseguirlo de forma resumida en un par de páginas. Mi sorpresa ha sido la imposibilidad de hacerlo. Ha sido necesario repartir el trabajo en varias entregas, quizás en dos, no sé si será preciso emplear tres partes. Aquí va la primera a ver qué os parece.


Un cariñoso abrazo a toda la gente que se adentre en este laberinto de manos.


Primera parte

Ha llegado la hora de escribir a las manos
A las manos que dan amor y paz
A las que dan brío y calma
A las de firme apretón
A las que dan el pésame
A las que dan la enhorabuena
A las manos sensibles
A las que acarician
A las que cocinan
A todas las manos que en el pueblo son y han sido
desde que empezó a nombrarse Pedroñeras
allá por el tercer siglo del segundo milenio.

A todas las manos,
a las manos cuyos cerebros que las dirigen
hablan otros idiomas
que no entienden Las Pedroñeras
por haber nacido en otras tierras
tan lejos y tan cerca.
Manos negras, manos callosas, manos finas
manos inocentes, manos inmaculadas
manos purísimas, manos manchadas
manos custrías, manos pequeñas y grandes
anchas y estrechas
manos de cavaor y de pianista
manos con uñas rojas y uñas violeta
uñas cuidadas como de manicura
manos desnudas deterioradas y con padrastros
por el trabajo rudo y sin guantes.


El principio

Las manos que vienen moviendo los hilos de este pueblo, Las Pedroñeras, desde que tenemos noticia, allá por el año 1272, ya superan ampliamente la cifra de seis dígitos. Son muchas más de doscientas mil, pero no hay estadística certera que pueda demostrarlo hasta ahora, aunque sin tardar mucho tiempo la tendremos.

Sobre las manos que mantienen la vida en Pedroñeras en 2017 se habla muy poco. Más de catorce mil manos se ponían en marcha cada mañana, día tras día.

Manos de madre que apartando la sábana, se incorpora y observa antes que nada, a su criatura que duerme plácidamente, inocente en su cuna o en su cama. Coge sus tiernas y minúsculas manos, calientes, las acaricia y vuelve a dejarlas reposar.

Madre que se levanta, se prepara para ir a trabajar y con sus manos consigue pelando ajos, traer un jornal para el sustento de la casa. Manos que preparan el biberón, la comida y la cena. Manos que manejan ágiles el teclado del móvil para consultar los mensajes que como gotas de agua suenan de vez en cuando y le cuesta resistir la tentación de mirar a ver quien hay detrás de ese aviso, de ese mensaje.


Manos expresivas

Manos sobre todo femeninas que cuidan de las personas que no pueden valerse por sí mismas,  y no solamente las mayores, sino también tantas y tantas que de no ser por esas manos morirían. Manos de estudiantes, chicos y chicas que van a la escuela cada día, con sus mochilas a la espalda con su carrito arrastrándolo para evitar la carga a las costillas. Manos de educadores, maestras, profesores cuyas manos ayudan a orientar las de los alumnos para que abriendo libros, ordenadores, manejando bolis y teclados, obedeciendo las órdenes que les dan sus cerebros compongan los trabajos que demuestren su entendimiento de lo estudiado. Manos también de carniceros preparando las carnes que la clientela comprará esa mañana.

Manos abiertas acompañando lo dicho por las palabras que no son capaces de expresar en su totalidad lo que sienten, lo que desean transmitir a quien escucha. Dedos índices de manos, apuntando derechos como cañón de pistola, dando  órdenes escuetas. Dedos pulgares mirando al cielo y los otros cuatro recogidos, indicando que Ok, que muy bien, que… adelante y si ese pulgar acompañado de sus cuatro inseparables dedos recogidos, va dirigido al suelo, mala señal. Como en los circos romanos, de gladiadores en tiempos de Nerón y otros emperadores. No hay piedad. Dedos corazones rectos hacia arriba que dicen “tururú”, provocadores, causa en muchas casos de disputas, disgustos que a veces terminan “llegando a las manos”.

Manos abiertas con todos los dedos separados indicando algo grande, deseos de abrazar con amor a las criaturas que se quieren. Manos también expresando crispación, hartazgo por no saber qué hacer ni qué camino tomar.

Manos con los dedos recogidos en la palma clavándose las uñas, con el puño cerrado, protestando, pidiendo justicia y libertad.


Comunicación

A las manos que escribieron en otro tiempo tantas cartas,  como única forma de comunicarse con los seres queridos, y a las de los carteros que se encargaban de hacer llegar a su destino aquellas letras tan esperadas por madres, novias, padres  y hermanos. A las manos que ahora teclean en los ordenadores y teléfonos, mensajes que cumplen la misma función que cumplieron las cartas o que marcan los números para establecer una llamada con la mismo deseo de comunicación.


El último libro de Fabián Castillo Molina



FCM

4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muchas gracias por expresar lo que sientes al llegar al final de esta lectura.

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  2. Muchas gracias por expresar con tus manos tal sentimiento al llegar al final de esta lectura.

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  3. Teresa izquierdo6 de mayo de 2017, 19:47

    Benditas manos!
    Me encanta!

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